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miércoles, 9 de diciembre de 2009

IMAGINE

Este es uno de esos posts que podrían durar meses dentro de un archivo de Word y que por cuestiones laborales y de cansancio nunca ven la luz en este blog, lo empecé a escribir hace dos días y creo que lo tenía que terminar porque en tres meses no tendría mucho que ver, por esto, aquí lo dejo sin muchas revisiones y tal como salió en su momento…

El primer disco adulto que tuve en mis manos, junto a los discos de Timbiriche, Parchis, los cuentos de Walt Disney, Cri-Cri y los varios volúmenes del festival Juguemos a Cantar, fue uno de John Lennon, no recuerdo si era de mis padres y por alguna extraña razón me lo agencié o de plano si pedí que me lo compraran por la caricatura que tenía en la portada, caricatura que, por cierto, dibujé y dibujé durante años y años y para ser honesto, de vez en cuando en alguna servilleta la sigo dibujando, caricatura que también fue un poster en mi recámara y una camiseta que compré en Coyoacán hace mil años y que a la segunda lavada dejó de parecer Lennon para convertirse más bien en una especie de zanahoria.

Después ya en plena adolescencia descubrí la forma en que Lennon había muerto, me causó un gran impacto, mi mente adolescente no entendía bien a bien la maldad humana, la locura gringa, el fan enfermo, el acosador, etc. El caso de Mark David Chapman fue mi primer encuentro con el asesino psicópata y me costó años entenderlo, al grado de coleccionar fotografías y recortes de periódicos del edificio Dakota (cuando no había internet). No entendía porque un ser humano podía matar a otro, simplemente porque sí. No se preocupe querido lector, ahora es algo que ya entiendo y que los noticieros y Hollywood se han encargado de explicarme.

Posteriormente, ya en la preparatoria y después de leer “the catcher in the rye” por instrucciones de nuestra maestra de literatura, volvió ese interés por el caso Chapman-Lennon y de nuevo regresó a mi mente, a darle vueltas y vueltas, al grado que me lo chuté varias veces porque no me cabía en la cabeza que este libro de J.D. Sallinger hubiera estado relacionado con diferentes asesinatos. Sin duda el morbo me llevó a revivir el tema.

En fin, no puedo decir que me duele la muerte de Lennon, la verdad es algo con lo que crecí, no puedo opinar si Yoko fue la que dividió a los Beatles porque cuando nací ya se habían separado, lo que si puedo contarles es que Lennon por alguna u otra extraña razón, siempre ha estado dando vueltas por mi vida, sus canciones, su vida, si historia y un día como hoy no debería dejarlo pasar. Un saludo querido lector y espero que empiece con el pie derecho este maratón Guadalupe-Reyes.

P.D.: Pedro, si llegó a su meta el Teletón... ja!