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viernes, 2 de octubre de 2009

La gran industria cinematográfica en el mundo

Después del periódico, el cine es el medio de comunicación más antiguo del mundo -1896- (incluso anterior a la radio).
Este dato podría parecer insignificante y seguramente muy sabido. Sin embargo, lo interesante aquí es que después de casi 120 años, sólo 60 países produzcan cine en el mundo.
Datos de la Unesco revelan que la India es, por mucho, la número uno en producción de cine. Una amiga que vivió allá platicaba que las películas duran 4 horas, exponiendo su cultura a través de bailes, música y situaciones cotidianas, al grado que si uno va a alguna sala cinematográfica verá que las personas le avientan objetos a la pantalla, gritan y hasta bailan.
El segundo país más importante es Nigeria, que produjo un total de 872 películas en el 2006. De ahí sigue Estados Unidos y posteriormente, países como Japón, China, Francia, Alemania, España.
Una buena noticia es que nuestro país se encuentra entre los primeros veinte, así que si consideramos que sólo 60 son creadores de este arte, México se encuentra dentro de los pocos países que lo impulsan.
Pero como siempre, no todo es digno de aplaudirse. En su libro "Cultura, ¿para qué?, Jorge Dueñas señala que la industria del cine ha tenido una gran caída en los últimos 20 años. De 1990 a 1995 la producción de películas mexicanas correspondió a la mitad de las producidas en el periodo 1980-1983, al descender de 105 a 53 largometrajes.
Por su parte, la investigadora Ana Rosas Mantecón subraya que los espacios de exhibición se han multiplicado y como consecuencia en vez de procurar una mayor diversificación en la oferta de películas, esto ha provocado un empobrecimiento de la misma. Así, sostiene que mientras en 1990, 50% de las películas proyectadas en el país eran estadounidenses y 45.6% mexicanas, ya para el año 2000 las primeras aumentaron a 84.2% mientras que las segundas cayeron a 8.3%, a pesar de que la Ley de Cinematografía de 1998 estipula que los exhibidores deben representar 10% a la exhibición de producción nacional.
Sería interesante obtener datos más recientes en torno a este tema, pues debo aclarar que estas cifras tienen 10 años y no sabría decirles si la ley de cine ya cambió (lo que dudaría mucho pues en este país todo es muy, pero muy lento).
La discusión entonces no está en saber si México da recursos o no para fomentar la creatividad, sino hacia qué productores se van y quiénes los otorgan. Una vez más, el sujeto principal será la corrupción, quien designa a sus compadres para crear arte y no da lugar a que los verdaderos genios puedan desarrollarlo.

lunes, 7 de septiembre de 2009

EL TÍO FACUNDO

“Mamá decía: los perros presienten cuando se está por morir el.. ...decía los varones tiran más para el lado de la madre y las nenas para el padre...

Papá decía:
la natación es el deporte más completo, los alemanes perdieron la guerra en Rusia por el frío...

Mi hermana decía:
no hay cosa más linda que ir al cine cuando llueve. Un pájaro sólo se muere de tristeza...

Yo decía:
la verdad que a la industria alemana hay que sacarle el sombrero. Los japoneses son muy traicioneros...”

El tío Facundo es un cuento del escritor argentino por Isidoro Blaisten que probablemente para las nuevas generaciones no represente mucho, al menos no en nuestro país. Facundo es un cuento con personalidad propia pero un poco abandonado, hasta ahora.

Como la mayoría de los cuentos latinoamericanos se ubica esta historia en un lugar muy nuestro, estereotípico, con ese sabor que identifica y une a nuestros pueblos, lleno de colores, sabores y sonidos característicos. Los personajes con características marcadas son, sin duda, la representación clásica de nuestra cultura latina.

En resumidas cuentas el tío Facundo después de algún tiempo de estar alejado de su gente y de su pueblo regresa a romper la rutina de su familia, llevándolos al extremo contrario de sus obsesiones y prejuicios, llega a darles un poco de luz en medio de sus obscuras, aburridas y repetitivas vidas, Facundo es la representación de ese pretexto que necesitamos para hacer a un lado la rutina, los prejuicios, las formas y los estereotipos. Todos somos, tenemos y necesitamos un Tío Facundo, al menos de vez en cuando.

Por cierto, el tío Facundo también es, y no por coincidencia, un cortometraje con ganas de crecer y convertirse en largo, un cortometraje que capta a la perfección los colores, los sonidos, los aromas y sobretodo las personalidades de las que hablaba el autor del cuento. Este cortometraje nos deja con sabor de verlo crecer.

No soy, ni cerca estoy de serlo, un crítico de cine, pero sin duda soy un apasionado del arte y disfruto las buenas películas, las bien hechas, por eso mi estimado lector, cuando tenga la oportunidad de ver este corto, no la deje pasar porque esta es una de esas obras que me hace creer que el cine mexicano tiene esperanzas. Es importante que el mundo sepa que las vecindades de esta ciudad o los pueblos desérticos no son todo lo que se nos ocurre presentar en la pantalla grande. Es importante que el mundo sepa que en México si se puede hacer cine, sólo falta echarle ganitas. ¿O usted que cree?.