
Así lo tituló Luis Pavón –poeta converso-. Supongo que no estaba en desacuerdo con Nicolás Guillén por su poema “Pasan Días”, pero tampoco coincidía del todo con él. Prefirió el diálogo, su expresión de puntos de vista, presentar su concepción del tiempo y la asociación de éste con la vida escribiendo él –también- un poema.
Creyó así que era mejor la poesía para expresar su desacuerdo que la fuerza o la violencia. Supo que sólo desde la poesía podría escuchar y ser escuchado por el poeta.
Y el tiempo, como objeto de estudio en relación con la vida, se ensancha; lejos de verse reducido, como pareciera y parece hoy ante muchos, ve acrecentado su valor. Nuevas concepciones creativas e impulsoras acerca de él germinan en el corazón de ellos, los poetas para, a su vez, echar raíz en quienes deciden hacer realidad sus metáforas.
Ya bastante empequeñecido han querido hacer ver los financieros y empresarios al tiempo con ello de que el “tiempo es dinero”, o los políticos, al querer que resistamos indefinida, perennemente, una crisis más. O los militares, tomándolo como medida de la capacidad de destrucción de sus nuevas armas.
Sin más preámbulo, los dejo con la “respuesta” de Luis Pavón al poema “Pasan Días”, de Nicolás Guillén.(Por cierto, me olvidaba decir que de lo que apostató nuestro querido Luis Pavón fue de la milicia. Hago votos para que haya más de esas conversiones en nuestro país y el mundo.)
CONVERSACIÓN CON NICOLÁS
Suave galaxia de penumbra grave
corona como el tiempo tu cabeza,
y alguna mariposa sin certeza,
y alguna grave flor de aroma suave.
La palabra, que a ser palabra empieza,
antes que este silencio nos acabe,
viaja por galerías de tristeza
a ritmo de guitarra, orden de clave.
Digamos que la vida sin ser ave
pasa en su vuelo y de pasar no cesa
porque otra cosa que pasar no sabe.
Es la vida, de parca gentileza,
suave galaxia de penumbra grave
que alumbra, como el tiempo, tu cabeza.