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miércoles, 12 de agosto de 2009

CONVERSACIÓN CON ISAAC

Cuando leí el penúltimo artículo de Isaac, me di cuenta que su sentir acerca de las formas de expresión era prácticamente igual al mío. Algo así como ser cosanguíneos en el espíritu.
Pero no sólo su sentir, también su pensar. Ahí más bien quisiera coincidir. No es que piense muy diferente a él. No sé a cuántas tonalidades esté de distancia su pensamiento del mío, pero el estar determinado a hacer las cosas porque ésas son las que nos gustan, ése me parece el ideal a buscar.

Igualmente, su tesis acerca del no buscar el reconocimiento. Lo cual me hizo recordar otro poema que dice:

No quiero la gloria.
La gloria es envidia,
quimeras, engaños e intranquilidad.
Yo ahorraré a la historia
banal, mi memoria.
Más que los aplausos
-engañosa escoria-
amo un cetro augusto:
la tranquilidad.

No quiero que el mundo
corone mi frente.
Yo quiero ser fuente,
no quiero ser mar.

No quiero ser cóndor
que al cielo remonte
su vuelo.
La alondra no puede
volar hasta el cielo,
mas sabe cantar.

¿Su autor? Adivinaron: Nicolás Guillén.

miércoles, 5 de agosto de 2009

CONVERSACIÓN CON NICOLÁS

Así lo tituló Luis Pavón –poeta converso-. Supongo que no estaba en desacuerdo con Nicolás Guillén por su poema “Pasan Días”, pero tampoco coincidía del todo con él. Prefirió el diálogo, su expresión de puntos de vista, presentar su concepción del tiempo y la asociación de éste con la vida escribiendo él –también- un poema.

Creyó así que era mejor la poesía para expresar su desacuerdo que la fuerza o la violencia. Supo que sólo desde la poesía podría escuchar y ser escuchado por el poeta.

Y el tiempo, como objeto de estudio en relación con la vida, se ensancha; lejos de verse reducido, como pareciera y parece hoy ante muchos, ve acrecentado su valor. Nuevas concepciones creativas e impulsoras acerca de él germinan en el corazón de ellos, los poetas para, a su vez, echar raíz en quienes deciden hacer realidad sus metáforas.

Ya bastante empequeñecido han querido hacer ver los financieros y empresarios al tiempo con ello de que el “tiempo es dinero”, o los políticos, al querer que resistamos indefinida, perennemente, una crisis más. O los militares, tomándolo como medida de la capacidad de destrucción de sus nuevas armas.

Sin más preámbulo, los dejo con la “respuesta” de Luis Pavón al poema “Pasan Días”, de Nicolás Guillén.(Por cierto, me olvidaba decir que de lo que apostató nuestro querido Luis Pavón fue de la milicia. Hago votos para que haya más de esas conversiones en nuestro país y el mundo.)


CONVERSACIÓN CON NICOLÁS

Suave galaxia de penumbra grave
corona como el tiempo tu cabeza,
y alguna mariposa sin certeza,
y alguna grave flor de aroma suave.

La palabra, que a ser palabra empieza,
antes que este silencio nos acabe,
viaja por galerías de tristeza
a ritmo de guitarra, orden de clave.

Digamos que la vida sin ser ave
pasa en su vuelo y de pasar no cesa
porque otra cosa que pasar no sabe.

Es la vida, de parca gentileza,
suave galaxia de penumbra grave
que alumbra, como el tiempo, tu cabeza.


miércoles, 29 de julio de 2009

Y PASAN TAN LENTAMENTE QUE NO PASAN

Ya lo hemos visto. Resulta que en nuestro país los días parecen los mismos. No parece haber cambios. Cambios para bien.
Y las noticias dan fe de lo mismo siempre. Como el hecho de que los beneficiarios de las guarderías subrogadas son los mismos de los fondos del Procampo. Para quienes el Estado sí es eficiente.

Pero para 70 millones de mexicanos tal parece que lo de hoy es lo mismo de ayer. En parte porque así lo esperan, en parte porque han sido robados, en parte porque así lo desean, en parte porque los privilegiados no quieren cambios.
¿Es la nuestra una mentalidad medieval, como dice el Dr. Macario Schettino?
Sí, cansa saber de los problemas recurrentes de nuestra economía, de nuestra sociedad, de nuestro sistema político.

Supongo que si alguien –a manera de doctor- le preguntara a México como país cómo se siente, ese autodiagnóstico no debiera ser muy diferente al que hizo de sí mismo Nicolás Guillén, el Poeta Nacional de Cuba, en su poema “Pasan Días”, que a continuación presento.

Olas de gordo aceite son mis días:
pasan tan lentamente que no pasan.
Los hombres a mi lado miran, pasan,
lentos también como mis lentos días.
El futuro está ahí, lleno de días,
pero es un duro charco: por él pasan
lentas sombras de sueños cuando pasan…
Nocturnos cielos cúbrenme los días.
Aprendí, me enseñaron los que pasan
que siempre pasan, pasarán los días,
aunque a veces parezca que no pasan.
Supe además que a bordo de mis días
pasaré yo también con los que pasan,
ceniza en la ceniza de los días.