miércoles, 16 de diciembre de 2009

FIN DE AÑO

"A la caída de la tarde de la vida
seremos juzgados sobre el amor
y por el Amor."

José Luis Martín Descalzo



Hubo un tiempo en que creí que la obligación se anteponía al amor. Que el amor ahí iba a estar. Siempre. Como una lámpara de inagotable aceite. Y que la obligación era aquéllo capaz de salvar al mundo. A la patria, que se nos escapaba de entre las manos.

Hubo un tiempo en que creía en las palabras.

Ayer pensaba que si dejaba para mañana la "obligación" iba a ser irremediablemente irresuelta.

Mas vivimos en un mar de problemas. De retos. Somos como una sinfonía inacabada. Inacabable.

Hubo días, meses, años, en que pensaba que la gente podía cambiar. Que yo podía cambiar. Y tal vez eso es cierto. Pero ahora veo que todo ser humano es contradictorio.

Y al final quedaba el amor. Como esperando. El aroma del pino sobreviviente, tras el incendio. El de la rosa después de ser lastimada en el piso.

Y veo que no hay nada más importante que eso. Que el amor. Quizá Dios no sólo sea Amor. Quizá sea Amar.

Ahora creo que no hay en realidad nada más importante que "perder" el tiempo con los amigos. Gastar una tarde con la pareja. Es verdad que tal vez no haya nada menos rentable que eso. Pero eso no le importa a los amantes, a los amorosos. Esta caja de vapores asfixiantes que llamamos cielo ellos la llaman firmamento. Donde uno ve un campo de batalla ellos ven un futuro jardín de rosales.

Por eso hoy me arrepiento más que nada de los minutos, horas, segundos que pude pasar al lado de mis amigos y no lo hice.

Por creer que era más importante atender los asuntos de la chamba que iba a cambiar el rostro de México y el rostro de México no cambió, y mis amigos mientras ya viven en otro país o ya se fueron a dormir a su casa.

Recordar que el primer milagro que hizo Jesucristo no fue para los dueños de la casa, o los papás de los novios, ni para los novios siquiera. Lo hizo para los amigos de los novios. Para Él, la amistad era la única manera de colaborar. Les pedía que gritaran desde las azoteas lo que Él les decía al oído. Que predicaran de día lo que Él les contaba de noche. Con su ejemplo, fue el primero que supo ser amigo de sus amigos.

Hoy el año ya acabó. El tiempo perdido quién sabe dónde quedó. Imposible recuperarlo.

Pero creemos, confiamos, en poder tener otra oportunidad. Una más.

6 comentarios:

Isaac dijo...

Una vez más Pedrito... me pongo de pie!!!

Bravo.

Mercedes dijo...

Loved it Hon, I'm speechless...

Pedro dijo...

Y yo les estoy eternamente agradecido por su amistad y su alegría.

Menos mal que hicieron un cielo para tratar de compensarlo.

Anónimo dijo...

Estimado Pedro:

En efecto, las ocupaciones de la era moderna nos han llenado de “necesidades”. Estudiamos, nos actualizamos, trabajamos, nos enteramos de las noticias, vemos la televisión, hablamos con amigos, nos quedamos de ver en un bar o al club, comemos aquí, viajamos allá...

Vivimos bajo la presión de la computadora: hay que probar nuevos programas, “navegar” en internet, estar al día con revistas técnicas, de informática... total, que no tenemos tiempo para casi nada, ni para cortarnos el pelo..

Si nos miramos al espejo y somos sinceros con nosotros mismos, nos daremos cuenta de que, cuando nos tocan el corazón, sacamos tiempo de debajo de las piedras.

¿Hemos de esperar a una emergencia para darnos cuenta de que podemos dejar de lado mucho de lo que hacemos para invertir el tiempo en algo más importante? En otras palabras, ¿no podríamos descubrir la urgencia de invertir tiempo, lo mejor de nuestro tiempo, en estar con la persona amada?

Pero yo creo que no es muy importante el qué, sino el cómo, con una reflexión profunda de lo importante que es dedicar lo mejor de nuestro tiempo.

Puedes estar tres horas con tu pareja, pero no darle el cariño que pide. O puedes estar cinco minutos, y con un beso, un abrazo, un apretón de manos y miradas mas que palabras para que sienta, de verdad, que la amas como nadie en el mundo.

Al final, más de uno habrá pensado: muy bonito como teoría, pero... No hay “teoría” más revolucionaria que la que va acompañada de amor. y no sólo no nos faltará tiempo, sino que lo emplearemos a fondo.

Isaac dijo...

Inspirado maestro, una vez mas... inspirado, sin duda de lo mejor que he leido últimamente en este océano de pornografía y mentiras llamado internet. Leo y vuelvo a leer esta entrada y sigo de pie...

Saludos Pedro... a ver si nos echamos unas cubas antes de que huyas a Puebla y nos dejes en este chiquero que tenemos por ciudad.

Anónimo dijo...

Muchas gracias antes que nada por la reflexión que haz provocado involutaria o voluntariamente en nosotros.
Y concuerdo contigo en que "perder" el tiempo con los amigos, es una inversión más que una pérdida. Para quienes tenemos la fortuna de contar con amigos aún a pesar del paso del tiempo, las distancias, las ocupaciones, valoramos esos momentos compartidos. Para quienes no tenemos la fortuna de tener pareja pero alguna la vez la tuvimos experimentamos una etapa de meláncolia al recordar esos momentos. Para los que tenemos un amor que no se puede gritar da impotencia saber que te haz enamorado y no puedes contarle a tu mejor amiga los sentimientos tan profundos que te provoca pero que al mismo tiempo te desgarra, lo que valoras un minuto a su lado, un segundo al telefono, un instante en su mirada....