martes, 5 de enero de 2010

DEL 2010 Y NEW YORK

No ha terminado la década, tal vez por los errores de Dionisio que olvidó calcular el año cero, pero esta década no termina sino hasta el 31 de diciembre de este año, misma polémica, aunque menos importante, que la del año 2000. Lo que si puedo platicar es que esta década fue, o mejor dicho, sigue siendo la más importante en mi vida, claro, por la edad en que me tocó vivirla, la cual y lo digo preocupado, fue la etapa de mi vida más productiva, de los 25 a los 35 años y después de esta, todo es de bajada.

Dejando a un lado el fatalismo, como cierre de este año tuve la oportunidad de visitar Nueva York, maravillosa experiencia aunque diferente a lo que me imaginaba, ya que las sorpresas no vinieron de lo que esperaba. Nueva York es, sin duda, la ciudad más europea en América y podría ser la ciudad más americana en Europa, la magia de esta ciudad, al menos para mi, radica en la mezcla de diferentes culturas extranjeras con la perfección norteamericana. No es, para nada, la típica ciudad gringa en la que todo funciona como reloj, todo está perfectamente limpio, cuadrado, lineal. Por el contrario, la mezcla entre la cultura perfeccionista y aburrida de los gringos con la belleza, cultura e interés de las ciudades europeas se conjuntan de manera ideal en la Gran Manzana. Además, las personas y sus diferentes nacionalidades le dan otro sabor muy distinto al sabor anglosajón del centro y norte norteamericano o al pocho de las ciudades sureñas.

La altura de los edificios no es algo que me haya impactado, ni la estructura urbana, ni el tamaño de Central Park, ni la cantidad de museos y la calidad de obras de arte que hay en ellos, no me impactó su tamaño, ni su vida nocturna, lo que me impactó de Nueva York, es el conjunto, es el todo, es poder caminar por la misma calle que caminó John Lennon o mirar al cielo buscando las torres del WTC y no encontrarlas recordando con ello los atentados del 11 de septiembre, lo que me impactó de Nueva York es saber lo que sucede dentro de todos estos rascacielos o en las oficinas de Wall Street, o poder estar a unos centímetros del autorretrato de Van Gogh, lo verdaderamente impactante es, simplemente, poder estar en la ciudad más importante del mundo.

Esta ciudad tiene la magia de ser conocida por todos, incluso sin haber estado nunca en ella, pero al mismo tiempo, es una ciudad que ni viviendo en ella terminas de conocerla. Si bien, cada esquina no tiene un edificio perfecto como podría pasar en París o algo históricamente importante como podría ser en Roma o algo hermoso como podría pasar en Venecia, cada esquina tiene ese sabor a metrópoli, a universo, a mundo. Si yo fuera un extraterrestre y sólo tuviera la oportunidad de conocer una ciudad de este planeta para poder llevarme una idea de lo que es el ser humano, sin duda elegiría Nueva York.

En fin, mis queridos lectores, sólo me queda desearles un feliz año 2010 y para todos aquellos que terminamos nuestra última década cuesta arriba, pues hay que disfrutar este último año, que todavía entra dentro de la década productiva.

1 comentario:

Wadanco dijo...

Amigo:

Que bueno que les fue requete bien en NY y que se la pasaron chido.

Un abrazo y nos vemos pronto, agéndame la siguiente semana el viernecito no?

Un abrazo y una vez más felíz 2010