martes, 20 de octubre de 2009

DE COSAS MENOS IMPORTANTES (POR AHORA)

Ya en pasados espacios hablamos de cosas grandilocuentes como la cualidad secreta de una personalidad que lo hace acreedor a una codiciada presea, o de la inexplicable humildad de un creador, de los absurdos en medio de la tormenta económica que azota a nuestro país, o de los grandes significados en la literatura más antigua de que se tenga registro.

Todas ellas cosas que ponen en juego el prestigio o el honor de quienes las practican u ostentan; o que están en boca de todos, ya sea porque son noticias propias de los periódicos o porque ponen a prueba nuestra inteligencia.

De pronto uno se pregunta si todo eso vale la pena si no se es feliz.

Y, ¿qué es ser feliz?

¿Será verdad que –como dicen- a menores expectativas es más fácil llenar el vaso de la felicidad?, ¿la felicidad es ser amado o amar? ¿Es tenerlo todo o no tener?

¿Qué es la felicidad? ¿Es no tener que envidiar nada? ¿Es no envidiar nada?

Porque de pronto cansa ver siempre el vaso medio (ó ¾) vacío. Se asfixia uno. Y las razones para seguir dando de sí –así- escasean.

¿Porqué mejor no ver el vaso medio (aunque sea ¼) lleno?

Por ejemplo, ¿qué pasaría si en vez de dar las noticias de cuántos mueren, dieran las de cuántos nacen –a pesar de muchas circunstancias-?

¿Qué pasaría si en vez de comunicarnos lo que le dijo una actriz despechada a otra tras bambalinas nos dijeran todo lo que sintió otra actriz, cuando en su tiempo libre al asistir a un concierto de piano en la Sala Nezahualcóyotl de la UNAM, escuchó el Nocturno en re bemol mayor, op. 27 no. 2 de Fryderyk Chopin?

¿No es eso –ese sentimiento por la belleza dentro del corazón de una mujer- otro universo digno de ser conocido y apreciado, una Noticia a final de cuentas?

Que este mundo es violento ya lo sabemos. Que nos untaron la muerte en las plantas de los pies el día que nacimos es de sobra conocido. Y que en el pasar tan rápido de estas horas en que estamos en el mundo haya quienes quieran despuntar a como dé lugar, suena bastante lógico: a nadie extraña.

Pero ya empieza a extrañar el que no salga un acto de compasión o amor en los periódicos o en internet.

Al menos me consuela el pensar, el saber, precisamente por eso, que está próximo el día en que la sonrisa (imagino la de un padre de familia moribundo con la conciencia tranquila por haber sido amoroso) sea noticia de primera plana.

9 comentarios:

Isaac dijo...

Pedro:

Sabemos todos que no vende hablar de las cosas buenas, no hay rating… además para lograr un cambio deberíamos empezar cambiar nosotros mismos, en nuestra forma de ver la vida, en nuestra día a día. En la mañanas, normalmente, vemos al policía que está mordiendo al automovilista vecino o vemos el semáforo que no está sincronizado o vemos el metrobús que va lleno y no se da abasto, nunca vemos lo que funciona, lo que está bien, al policía que muere baleado en el metro. Es humano ver un error en medio de diez aciertos. De cualquier forma si queremos lograr ese cambio podríamos poner nuestro granito de arena y tratar de que este blog tenga más entradas que hablen de arte, amor, familia, etc… ¿tu crees que alguien nos lea?.

Unknown dijo...

Peter, ¿será que la felicidad es la trascendencia que busca toda persona?

Anónimo dijo...

Mí querido Pedro:
Siendo congruente con tu interesante y certero artículo, me gustaría hacer algunos comentarios sobre la FELICIDAD.
Siempre estamos buscando la manera de obtener lo que según nosotros nos hace falta, queremos lo que no tenemos, no nos damos tiempo para disfrutar y cuidar lo poco o lo mucho que hemos logrado.
Es por ello que la morena quiere ser rubia, la flaca quiere ser gorda, la alta quiere ser baja, la blanca quiere ser morena y podríamos seguir y nos pasaríamos horas enteras tratando de encontrar respuestas.
La felicidad para quienes gustan escuchar música, puede ser disfrutar el Nocturno en re bemol mayor, op. 27 no. 2 de Fryderyk Chopin, hacer el amor con esa persona especial, para quienes disfrutan compartir y dar amor, puede ser otro nivel de felicidad, abrazar a un niño y reír con él, otro nivel de felicidad. Dime: ¿A ti que te da felicidad?
A veces se nos olvida lo realmente esencial en la vida porque nos estancamos en no ver que tenemos libertad, salud, familia, amor, y amigos a quienes les importamos mucho. A veces no valoramos la oportunidad cuando ésta llega a nuestras manos.
Este vaso medio vacío es el producto de nuestros miedos, nos volvemos duros, secos, agresivos, irritables, pesimistas y victimas de nuestras propias emociones negativas.
Y estoy de acuerdo contigo, porqué no ver el vaso medio lleno?
Por lo general, miramos sólo con los ojos del cuerpo, ese órgano que detecta la luz, los colores, y que nos muestra como vestimos. Pero debiéramos aprender a mirar también con los ojos del alma y del corazón, esos que traspasan todo lo físico porque ven más allá de lo físicamente visible.
La clave de toda esta teoría es saber mirar con el corazón. Que cada vez que nos acerquemos a alguien, antes de juzgar a la persona lo podamos mirar con una sonrisa, esas que hoy en día son tan escasas.
Tal vez tú también conoces a alguien que tiene la capacidad de ver el sufrimiento en el interior de una persona, a aquélla que quiere, con el sentimiento puro y auténtico de querer proteger y cuidar.
Podríamos tratar de “ser el instrumento de Dios” para ayudar donde podamos, y dar sin esperar ser súper seres humanos. Hay que saber dar pero dar con amor, con sinceridad, no esperando retribuciones, eso ya con el tiempo hay alguien que se encarga de pagar nuestras buenas obras.
Y todo esto solo para poder transmitir una sola idea: Aprovecha lo que tienes cuando lo tienes, pues no siempre va a estar ahí.
Dime: tú, ¿sabes ser feliz? o mas bien, debería preguntar, cómo eres feliz?
Una admiradora de tu forma de escribir..

Pedro dijo...

No sé qué decirte, Isaac.

Yo creo que sí hay gente que sí nos lee.

Podría darte la típica respuesta de: aunque sea una persona vale la pena.

Y creo en esa típica respuesta.

Pero creo que tu pregunta va más allá. De saber si los extraños somos nosotros cuando creíamos que el amar, o el tomar en cuenta el papel responsable de un padre o hijo de familia, es lo humano y normal.

Y sí, creo que el bien, el amor, el ser responsable, es lol humano. Lo otro es lo inhumano. Y bien que sabemos que como sociedad en general, por lo inhumano nos encaminamos a nuestra destrucción. Por ejemplo, hablando de un caso concreto de irresponsabilidad, del no reciclar basura, del no respetar los bosques, etc.

Yo creo que si perseveramos más gente nos leerá. Ni modo. Ése es el costo.

Saludos.

Pedro dijo...

Tere:

Sí. Pero cuidando los medios, no?

Es decir diría que felicidad es alcanzar la trascendencia y el medio en que se alcanzó esa trascendencia. Obviamente, con un medio que aplicó los valores armónicamente.

Porque desgraciadamente ha habido gentes que han trascendido pero lo hicieron pisoteando derechos de terceros. No?

Pedro dijo...

Estimada anónimo:

Mencionas la carga de egoísmo que tenemos como un obstáculo para la felicidad. Es lo que entiendo. Y coincido contigo.

Y hablas de que al liberarte de ese egoísmo y ser capaz de ser y hacer en función de alguien más encuentras la felicidad. Lo cual habla de la temporalidad de la felicidad.

Es decir, la felicidad se hace cada día, no?

De si yo sé ser feliz?

Cómo soy feliz?

Creo que como cualquier persona.

Me falta aprender a ser feliz. Efectivamente, pierdo de vista muchas cosas que me hacen ver el lado negativo y pierdo el tiempo para ser feliz.

Y sí va ligado -en mi caso- a lo que dices: a no saber aprovechar lo que tienes mientras lo tienes. A apreciar todo y a todos quienes están contigo o cerca de tí por un momento (a veces un momento son 10, 15, 20 años. Que cuando tienes más de 30 no son más que fracciones, momentos, de una vida).

Isaac dijo...

No me refería concretamente al rating de este espacio, sino a los medios en general y la necesidad de vender noticias que hablen de cuestiones negativas, en cuanto a nosotros simplemente quería recalcar la necesidad de poner nuestro granito de arena en este asunto y dejar un rato al Sindicato de Electricistas y traer un poco más a Sabines, dejar a un lado el narcotráfico e invitar a Picasso o Van Gogh, olvidarnos por un momento de Calderón y el Peje y recordar a Chopin y Vivaldi, no pensar en la Cámara de Diputados o Palacio Nacional y recordar Notre Dame o la Plaza de San Marco. Pero, como siempre, son meras ideas en “random”.

Isaac dijo...

Mientras escribiía mi comentario anterior apareció el tuyo, con el cual coincidentemente se unen dos ideas, no me digas que cuando conociste Notre Dame no fuiste feliz, cuando lees a Sabines o ves una pintura de Van Gogh no eres temporalmente feliz. La felicidad, desde mi muy personal punto de vista, no es más que una decisión personal, una recolección de momentos felices. Esto apoya mi idea de escribir sobre cosas felices, al menos de vez en cuando, porque al final de cuentas, formar parte de este espacio es algo que, al menos para mi, ya me hace muy feliz.

Pedro dijo...

Estimado Isaac:

Tienes razón, hablemos más de la música que de esta gran obra teatral o circo que cínicamente nos ofrecen nuestros líderes.

Coincido contigo. Y sí: la primera y segunda vez que vi la Torre Eiffel lloré. Lo mismo un cuadro de Van Gogh que expusieron hace dos años en el Soumaya. E igual con el mural La Música de Rivera en la SEP.

Hablemos de ellos.